miércoles, 8 de julio de 2009

galerias gordas

Eso me excitó enormemente, pero lo dejé pasar. Al día siguiente, oí discutir en la piscina, resultaba que Marina quería ir a la playa, pero nadie quería ir, su marido (alguien bastante desagradable), al verme me agarró y dijo porqué no llevas a mi mujer a la playa. Yo acepté encantado. En el coche, pregunté porqué la discusión, y con algo de vergüenza comentó que quería ir a una playa algo perdida para poder ponerse en top-less, y que su marido ni los amigos querían.

Yo le comenté, que conocía una cala que no iba nadie, que podíamos ir, ella dijo que le daba vergüenza ir conmigo, y al final quedó en que si yo me quedaba desnudo accedería. Se la notaba nerviosa, al ir bajando por la cala, hasta el lugar que la llevaba. Estaba deseando ver sus pechos, pero también notaba que ella deseaba verme desnudo.

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